A lo largo de nuestras vidas Dios nos va a llevar a situaciones en las que nos van a pedir «una milla más».

Y no siempre por caminos fáciles o divertidos.

Su objetivo no es fastidiarnos ni tenernos entretenidos. Su objetivo es hacernos llegar más lejos.

Que cuando pensemos que ya es suficiente y que no podemos más, descubramos que en Él tenemos las fuerzas para alcanzar mayores metas.

Metas de santidad, metas de amor, metas de servicio y consagración.

Esto es así porque Dios quiere que lleguemos a la plenitud de su visión. Mucho más lejos de lo que podríamos haber soñado nunca.

Y todo para que alcancemos el premio que nos tiene preparado. Y no un premio cualquiera, sino el premio del supremo llamamiento.

Por eso, nunca mires el cuentakilómetros de tus trabajos o de tu servicio para Dios.

Vayamos con Cristo hasta el final, ni una milla menos.

 

Fotografía por Aleksandra Boguslawska en Unsplash